Echa tu pan sobre las aguas (2da. parte)

Posted on 24 octubre, 2008 por

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Cómo están mis amigos, quien les habla Rubén Díaz en un nuevo encuentro del programa radial Meditaciones Cristianas: la vez anterior hemos estado considerando esta notable expresión del libro de Eclesiastés que dice: echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás, reparte a siete y aun a ocho porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra, “Echa tu pan sobre las aguas” Es verdad que puede ser aplicado al pan de amor que repartimos en un mundo tan hambriento del verdadero amor, Pero también puede ser utilizado como el pan espiritual como es la Palabra de Dios, por eso dijo Jesús, no solo de pan vivirá el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Se cuenta de unos padres quienes a su única hija le habían educado en los mejores colegios de la ciudad, pero que también tempranamente le inculcaron acerca del amor a Dios. La niña nunca había sido desobediente a sus padres, llegó a ser una adolescente modelo, hasta que inició años de estudios en la facultad, Allí conoció a un joven como ella, comenzó a compartir con el largas horas de estudio y compañerismo familiarizándose peligrosamente con él, hasta que un día, de buenas a primera abandonando toda instrucción que había recibido en su infancia, decidió abandonar sus estudios, y lo que fue peor abandonar su propio hogar para ir a vivir con el joven que había conocido.

Los padres de la jovencita a pesar del profundo desconsuelo, tomaron la determinación de no cortar la relación con ella. confiaban en aquella promesa del Señor que dice: Instruye al niño en su carrera y aún cuando fuere viejo no se apartará de él. Siguieron sus oraciones a favor de ella, clamaban a Dios por su arrepentimiento, suplicaban para que la palabra sembrada en el corazón de su hija tuviera el efecto de producir buenos frutos, oraron incesantemente hasta que el milagro esperado se produjo, volviendo en si como el hijo prodigo, aquella joven volvió arrepentida al hogar, sobre todo conmovida por el amor de sus padres y por el amor de Dios. Echa tu pan sobre las aguas, no es sembrar solo una buena acción para con los demás, también es sembrar las cosas espirituales en la mente y en el corazón de aquellos quienes nos rodean, Sembrar la palabra de Dios que es poderosa y tiene promesas infalibles.

Mi amigo oyente: Echa tu pan sobre el corazón de quienes comparten contigo la mesa familiar, Tomate el tiempo cada mañana para sembrar el amor y la palabra de Dios en el corazón de tus hijos, es lo mejor que puedes hacer en este mundo, dice el salmo 126 y vs. 5 los que sembraron con lágrimas con regocijo segaran, Irán andando y llorando el que lleva la preciosa semilla, mas volverán a venir con regocijo, trayendo sus gavillas. Echa tu pan sobre las aguas, no dice el escritor sagrado que el pan arrojado al agua vuelva a nosotros en muy corto tiempo, no especifica cuantos años, solo dice que volverá, y detalladamente dice después de mucho lo hallaras, mi amable escucha, nunca olvides de sembrar la palabra de Dios en el corazón de tus hijos, abre las páginas de tu Biblia cada día, lee con ellos su contenido, medita por algunos minutos, eleva una oración por sus vidas y por la tuya, y deja que la presencia de Dios y la acción de su palabra transforme la vida de tu hogar, al leer la Palabra de Dios, estas sembrando la mejor semilla, estas echando el mejor alimento, estás compartiendo el mejor pan, el pan del cielo, porque Jesús dijo: yo soy el pan de vida. caminemos este día tomados de la Mano de Dios,

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