La amistad con el mundo

Publicado en 11 julio, 2008 por

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Santiago 4

La amistad con el mundo

1 ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?

2 Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.

3 Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.

4 !!Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.

5 ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?

6 Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.

Las luchas

De donde vienen los problemas?, Dios nos responde, por medio de Santiago, que los problemas, contiendas y divisiones provienen de dentro del hombre, si nos ponemos a pensar, siempre queremos culpar a otros por nuestros males, cuando Dios buscó a Adan en el huerto, este se escondio, y cuando Dios le reclamo el porque de haber tomado la fruta prohibida, no encontro mejor cosa que hacer, que inculpar a su mujer. La mujer a su vez, echó la culpa a la serpiente, y la serpiente de haber podido, tambien hubiera inculpado a otro.

Son duras las palabras del Señor, pero justas, esa codicia que llevamos dentro nuestro, muchas veces es el motor que consume nuestras vidas, en lugar de confiar en el Señor para todo lo que necesitamos, nos esforzamos en llenar nuestra codicia, la carnalidad triunfa, y nuestras mentes y corazones se vuelven enemigos de Dios, por lo que todo aquello que no agrada a Dios, debemos evitarlo. No debemos alimentar esa codicia natural que tenemos, el 10º mandamiento nos exhorta a no codiciar, debemos pues llevar una vida en la que el motor principal sea Dios y no las cosas materiales, Jesus dijo: “no os hagais tesoros en la tierra….haceos mas bien tesoros en los cielos”.

Dejamos de orar, o simplemente oramos egoistamente, esa es nuestra realidad cuando andamos “en la carne”, para recibir lo que pedimos tenemos que someternos a Dios, someter nuestra volutad a la Suya, Dios siempre quiere lo mejor para los suyos, tenemos que creerle a Dios cuando dice “He aqui yo estoy con vosotros todos los dias”, al mismo tiempo tenemos que recordar las palabras “Dios resiste a los soberbios”, nos volvemos soberbios cuando nos llenamos de las pasiones de este mundo y estas se convierten en parte dominante de nuestras vidas. Si yo tengo la plena certeza de que Dios quiere lo mejor para mi, debo entregarle mi vida toda, pues El hará algo mucho mejor conmigo, que lo que pueda yo hacer en mis propias fuerzas.

Las victorias

La humildad es la virtud que nos permite someternos a Dios, aquel que es humilde permite que Dios actue en su vida, una definición que me gusta es “la humildad no es creer que somos nada, es creer que Dios lo es todo”. No se trata de una actitud abatida y rendida, se trata de una voluntad que depende de Dios, cuando el gigante Goliat desafio al pueblo de Israel, fue un muchacho, David, quien le hizo frente, pero el no lo hizo segun sus propias fuerzas, sino confiado en que Dios iba a entregar la vida del gigante en sus manos, David vencio, se volvio famoso en Israel, pero nunca se atribuyo la gloria de la victoria, siempre dijo que Dios era quien peleaba las batallas por Israel.

El apostol Pablo nos dice que somos mas que vencedores, por medio de aquel que nos amó, antes eramos esclavos del pecado, del vicio, ahora somos siervos del Dios vivo, quien nos dara la victoria en todas las batallas que debamos enfrentar, si tenemos el espiritu de Cristo, el sentir de El (Fil 2:4-10).

No hagamos pactos con el mundo, no demos lugar a los pensamientos pecaminosos, no alimentemos nuestros miembros para que sirvan al pecado, revistamonos de toda la armadura de Dios, recordemos el siguiente pasaje:

7 Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.

No podremos resistir al ejercito enemigo si hay un enemigo siendo alimentado dentro de nuestras murallas (nuestra codicia), debemos someternos a Dios, para poder tener la victoria. Humillemonos pues ante El, para obtener esa gracia que El tiene para con los humildes (v. 6). Dios quiere lo mejor para nosotros, dejemos que haga una gran obra en nuestras vidas, no nos convirtamos en sus enemigos.

Bendiciones.

Econ. Daniel Valdez Aguero
dva75@yahoo.com
http://dva75.blogspot.com/

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