Sirviendo a los demás

Posted on 18 junio, 2008 por

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Cómo están mis amigos, cuando llegó el día de los panes sin levadura, Jesús dijo a sus discípulos, id y preparad la pascua para que comamos, he aquí al entrar en la ciudad os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua, seguidle hasta la casa donde entrare, y decid al padre de familia, el maestro te dice, ¿dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos? Y el os mostrará un gran aposento alto ya dispuesto. La pascua es una de las fiestas Judías más solemnes, y ha sido celebrada por este pueblo desde aquel día en que Dios les sacó de la esclavitud en Egipto.

Y aún hoy se sigue celebrando en todas las comunidades israelitas alrededor del mundo, Es cierto que ellos no la celebran como en los tiempos bíblicos. Pero todavía siguen comiendo Matzot, pan ácimo o sin levadura que se come durante los ocho días de la festividad, y todavía continúan contando la historia del Éxodo a sus hijos, y además siguen comiendo las hierbas amargas, “maror”, como está escrito en el libro de Éxodo: “Y ellos comerán la carne asada al fuego esa noche y panes si levadura; con hierbas amargas lo comerán” pero nuestro relato de aquella ultima pascua celebrada por Jesús y los suyos, detalla que el Señor encomendó a sus discípulos la preparación de la misma, y el hecho de que aquel padre de familia tuviera un aposento dispuesto para la ultima pascua, entendemos que todo estaba totalmente dispuesto para dar inicio, la mesa con los diferentes utensilios, las copas para el vino, las hierbas amargas, los panes sin levadura, y el cordero pascual, pero el evangelio de Juan en el cap. 13 nos revela que también estaba colgado en un rincón al entrar en el aposento, un atuendo de siervo, un lebrillo o palangana, un cántaro con agua, y una toalla para secar, eran los elementos que utilizaría el siervo encargado de limpiar los pies a los convidados a aquella cena, uno se imagina, que al entrar los discípulos al recinto, nadie prestó mucha atención a esos elementos, no se tomaron por aludidos de que alguno debería ocupar el lugar del siervo y lavar los pies de los demás, pero Jesús luego que todos se acomodaran para iniciar la cena, se levantó tomando la toalla se ciñó como un sirviente, y juntando el agua en la palangana, de rodillas como corresponde a un siervo, comenzó a lavar los pies de cada uno de ellos, nadie escapó de aquella limpieza, ni siquiera Judas.

Mi amable escucha, Jesús siendo el Señor y Cristo, no tuvo inconvenientes para ensuciar sus manos al lavar los pies de aquellos, que hasta ese momento eran unos orgullosos hombres, porque los amaba, y no solo que estuvo dispuesto a ensuciar sus manos, sino a entregar su vida en una cruz, y también lo hizo por ti y por mí. Pero al culminar aquella singular cena dijo a los suyos, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Si eres un discípulo de él, si llevas en tu interior el espíritu de Cristo, si tienes la certeza de que el murió por ti, te invito a despojarte de todo orgullo, de toda soberbia, y con humildad comiences a trabajar en las cosas más sencillas de tu comunidad, en silencio, demostrando en realidad como es en la practica el amor de Dios. Caminemos este día tomados de la mano de Dios.

Orador: Dr. Rubén Díaz Jure/ email: diazjure@hotmail.com

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