Que te esfuerces y seas valiente

Posted on 18 junio, 2008 por

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Cómo están mis amigos, cuenta el libro de Éxodo en el cap. 17 que cuando Los amalecitas y atacaron a los israelitas en el desierto. Moisés ordenó a Josué lo siguiente: Escoge algunos de nuestros hombres y sal a combatir a los amalecitas. Mañana yo estaré en la cima de la colina con la vara de Dios en la mano. Este relato del antiguo testamento parecer ser una de las tantas guerras que encontramos en la historia sagrada, sin embargo no es así, porque tiene una connotación muy especial para cada uno de nosotros.

Si tuviéramos que enumerar las guerras de Israel, en realidad era la Segunda batalla que este pueblo recién liberado tenía como nación, La primera fue cuando apenas habían salido de Egipto y se encontraban cruzando apresuradamente por tierra seca, el milagrosamente dividido mar rojo, estrechados en ambos costados por gigantescos muros de agua pero en la retaguardia, se veía la polvareda de un gigantesco ejercito que los perseguía, se trataba del más numeroso y mejor equipado del mundo de entonces, el poderoso ejército egipcio comandado por el mismo faraón, en aquella primera ocasión, ante un pueblo Judío disminuido y tembloroso Dios dijo a Moisés, estad quietos y ved la liberación del Señor, los egipcios que hoy visteis, nunca más para siempre los veréis. Y fue así como Dios lo había dicho. Faraón y su ejército fallecieron ahogados en el inmenso mar rojo, Es que hay batallas que solo corresponden a Dios, hay luchas que solo el Señor las puede librar por nosotros. Porque somos débiles,

Porque el enemigo es más poderoso, pero en nuestra lectura de hoy, en esta segunda batalla, vemos la otra cara de la moneda, una estrategia distinta, una orden diferente, Dios dijo: escoge algunos de los hombres y sal a combatir a los amalecitas, y si analizamos los antecedentes de este Amalec vamos a descubrir que no era otro, que un descendiente de Esaú, hermano de Jacob, en otras palabras alguien cercanamente emparentado con el pueblo de Dios. Alguien que menospreció las bendiciones Dios que correspondían al hijo primogénito. Le era tan igual esas bendiciones como un plato de lentejas. No tenía puesto sus ojos en las cosas de arriba sino en las de la tierra. Ahora Dios dijo a Josué, escoge algunos varones de entre el pueblo, los mejores, los más aptos, los que se encuentren preparados para ir a una batalla, y la verdad es que cuando Josué recibió esta orden el era una persona relativamente joven, no tenía experiencia en guerras y mucho menos en seleccionar un ejército y capacitarlo. Pero Dios confío en sus manos la batalla de su pueblo. Es que Josué ya había tomado una decisión en su corazón. Yo y mi casa serviremos a Jehová.

Mi amable escucha, Dios llama a gente joven para formar parte de su ejército, confía en ellos la conquista de nuevas tierras, el sabe el poder del enemigo, pero también el capacita a los suyos para la batalla, el dijo a Josué, mira que te mando que te esfuerces y seas valiente, no temas ni desmayes por yo estaré contigo. Habrá alguno entre mis oyentes que se anime a tomar una decisión como la que tomara este joven Josué, yo y mi casa serviremos al Señor, caminemos este día tomados de la mano de Dios

Orador: Dr. Rubén Díaz Jure/ email: diazjure@hotmail.com

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