Orad sin cesar

Posted on 18 junio, 2008 por

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Cómo están mis amigos, en la Biblia en la Palabra de Dios encontramos uno de los mandamientos de Dios más conocido en el ambiente cristiano, pero a la vez el más descuidado, dice en el libro de Tesalonisenses en el cap. 5 Orad sin cesar, y este corto mandamiento no es otra cosa que orar en todo tiempo, cada día al levantarnos de la cama debemos dar gracias a Dios por la vida y pedir su cuidado y dirección para la jornada, pero también al ver los alimentos en nuestra mesa, es bueno recordar que es una expresión de su gracia y amor para con nosotros y es bueno agradecerle por ello.

Pero al terminar la jornada al final del día, luego de haber experimentado todos sus cuidados en este peligroso mundo en que vivimos, como no arrodillarnos ante él y darle gracias. Pero el texto abarca más allá de las cosas que hemos nombrado, orad sin cesar significa orar ante cualquier circunstancia que aparezca. Ahora, es bueno recordad que existen ciertos requisitos para que nuestras oraciones sean escuchadas por Dios. El mismo Jesús dijo cuando habló del tema, y cuando vengas ante el altar trayendo tu ofrenda, y allí te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti. Deja allí tu ofrenda y ve reconcíliate primero con tu hermano y luego ven a ofrecer lo que traes ante el altar. Y yo diría que esta es una de las grandes trabas que tienen las oraciones de muchos cristianos hoy día, llenan de oraciones el altar de Dios pero también sus corazones se encuentran lleno de odio y enojo en contra de su hermano.

De labios honran a Dios mientras sus manos están manchadas por la discordia. Y debemos recordar que Dios no escucha la oración de ninguno que este viviendo en el pecado, salvo aquella oración de arrepentimiento y perdón. Pero también dijo Jesús respecto a la oración, y cuando ores no uses vanas repeticiones como los que no conocen a Dios, que creen que por sus repeticiones van a ser escuchados. No existe una mejor oración que la espontánea, la que brota de un corazón sincero, las oraciones mecánicas, repetitivas, no logran tan siquiera conmover el corazón del que lo hace y mucho menos el de Dios. Tal es el ejemplo de aquel fariseo que oraba en el templo diciendo, Dios te doy gracias que doy mi ofrenda cada día, que me guardo de hacer tus mandamientos y que no soy como uno de estos pecadores que te ofenden cada día. Y efectivamente se encontraba uno de esos pecadores perdidos parado en la puerta del templo, que golpeándose el pecho decía en su oración. Señor, se propicio a mi pecador. Y Jesús dijo a sus oyentes, de cierto os digo que este pecador y publicano salió del templo Justificado, porque Dios escuchó su oración.

Dice Dios en su palabra. Orad sin cesar, orando en todo tiempo levantando vuestras manos santas, oren por los enfermos, oren por los que viven en pecado para que sean salvos. Oren por los que están en eminencia, por el rey, y oren los unos por los otros, que distinto sería este mundo en que vivimos, si los hombres tomáramos en cuenta este mandamiento de Dios, en lugar de odiarnos y matarnos unos a otros, comenzáramos a orar los unos por los otros. Comienza tu jornada de este día elevando tu oración a Dios. Caminemos este día tomados de la mano de Dios

Orador: Dr. Rubén Díaz Jure/ email: diazjure@hotmail.com

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