Hogares desavenidos

Posted on 18 junio, 2008 por

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Cómo están mis amigos, hace algún tiempo atrás conversando con una mujer afligida, dediqué unos minutos para escuchar su angustia. Fue así que pude enterarme del drama que había un tiempo estaba viviendo, era su preocupación por un hijo adolescente con quien no lograba congeniar en ningún momento. Podía pasar semanas y aun meses sin que se dirigieran una sola palabra aunque vivían bajo un mismo techo, o si lograba comunicarse por algunos minutos era solo para terminar discutiendo y recibiendo palabras hirientes de la boca de su hijo. En su desesperación recurrió a la consulta sicológica en reiteradas ocasiones, pero sin resultado positivo. El clima seguía igual o peor.


Indagando sobre el ambiente familiar, pude notar que el padre del chico era una simple figura dentro del hogar, no se comunicaba con los integrantes de su propia familia, con el pensamiento de que cada uno debería escoger voluntariamente su propio camino en la vida, consideraba que buen padre era aquel que daba provista para los gastos del hogar, y esmerarse en proveer la mejor educación. Por supuesto que esta postura no era compartida por la esposa de donde en el hogar reinaba un ambiente de tensión, peleas matrimoniales y largas discusiones, en otras palabras, el joven era un poco fruto de todo aquel ambiente. Agresivo, rebelde, poco comunicativo.


Tal vez entre mis oyentes se encuentre algún joven que se identifique con el caso de nuestra historia. Y quisiera dedicarle algunas palabras de reflexión. Nunca una actitud de agresividad y rebeldía puede lograr un objetivo bueno y mucho menos cambiar el ambiente de un hogar desavenido. Por el contrario, se logra más bien acentuar el problema, y si ya es penoso para ti vivir así deberías pensar de cómo cambiar el rumbo de las cosas. Porque un escenario de agresividad y rebeldía habrá de repercutir indudablemente en tu propia personalidad y que si quererlo podrías repetir la historia pero esta vez con tu propia familia, es decir con tus propios hijos. Y si por el contrario empezaras a cultivar la comprensión y el perdón a tus progenitores por los errores cometidos, y con la nobleza propia de la juventud te propones ser diferente, es posible que logres algunos cambios en tu hogar y porque no, tener cierta experiencia para aconsejar a otros jóvenes que estén pasando por la misma situación.


Quiero decirte además que el Señor Jesucristo tiene mucho interés en ti para ayudarte a este cambio, el es la persona que necesitas conocer, el es el mejor compañero de la vida. El fiel consejero y padre amoroso. Dice Dios en su palabra, amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. En esto consiste el amor, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que el nos amo a nosotros y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. El que tiene al hijo tiene la vida, el que no tiene al hijo de Dios no tiene la vida. Abre las puertas de tu corazón y permite que Jesucristo, el amor de Dios entre allí. Y el cambiará tu vida y tu hogar. Caminemos este día tomados de la mano de Dios

Orador: Dr. Rubén Díaz Jure/ email: diazjure@hotmail.com

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