El preso Burke

Posted on 18 junio, 2008 por

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Cómo están mis amigos, en una de las cárceles de San Luis EEUU se encontraba una mañana en su celda uno de los presos mas peligrosos de penal, se trataba de un condenado de apellido Burke, y que a pesar de su buen comportamiento, en reiteradas ocasiones le negaron su libertad por considerarlo peligroso. Esa mañana, sin saber como pasar las horas, encontró en el piso un viejo diario de la ciudad, sin querer un título llamó su atención, “lo introdujeron en el calabozo de mas adentro”. Burke al ver el titulo dijo esto me interesa, por fin encontré alguien con peor suerte que yo, y comenzó a leer, decía el artículo, entonces el carcelero los metió en el calabozo de mas adentro, y les aseguró los pies en el cepo, pero a media noche, orando Pablo y Silas cantaban himnos a Dios, y los presos los oían, entonces sobrevino de repente un terremoto, de manera que los cimientos de la cárcel se sacudían y al instante se abrieron todas las puertas y las cadenas de todos se soltaron.

Despertando el carcelero y viendo las puertas de la cárcel abierta, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido, entonces Pablo clamó a gran voz diciendo, no te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí. Entonces el carcelero pidiendo luz, se precipitó a los pies de Pablo y Silas diciendo. Señores, que debo hacer para ser salvo. Ellos dijeron cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tu y tu casa. Terminado el artículo el preso Burke se sintió confundido, ¿salvo de qué?, si hay un Dios que salva debo encontrarle, luego de largas horas de remordimiento buscando una respuesta, se postró sobre su rostro y oró, si hay un Dios que salva, deseo conocerle, y Dios escuchó aquella oración y no mucho tiempo después recibía una visita de alguien que pudo explicarle mejor acerca del camino de la salvación.

Cuando una mañana el guardia pasaba cerca de la celda de nuestro personaje, le vio en actitud de oración, entonces apresuradamente fue hasta la oficina del director del penal diciendo. Señor tenga cuidado que Burke prepara una nueva evasión, años mas tarde, convencidos de que Burke había cambiado realmente, acortando su condena salió libre, pero volvió a la prisión para predicar a los hombres que estaban encerrados allí, a los mas endurecidos de toda la ciudad. Mi amable escucha, este testimonio de Burke es un aprueba mas de que no existe pecado demasiado grande que Dios no pueda perdonar. En la Biblia encontramos la historia de un malhechor crucificado juntamente con su compinche de fechorías, pero que estando en misma boca de la muerte clamó a Dios diciendo. Acuérdate de mi cuando vengas en tu reino. Y Jesús le contestó, de cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso. Y si Dios tuvo misericordia para perdonar a ese ladrón que estaba pagando por sus andanzas y si tuvo interés en cambiar la vida del preso Burke, porque no tendrá interés en cambiar tu vida, tal vez no tengas una andaza como la de estos hombres de nuestra historia. Pero aun así necesitas del perdón de Dios para ser salvo.

Porque solo Dios puede perdonar, y solo Jesús puede salvar, porque en ningún otro hay salvación, solo en cristo Jesús. Caminemos este día tomados de la mano de Dios.

Orador: Dr. Rubén Díaz Jure/ email: diazjure@hotmail.com

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