Misericordia

Posted on 11 junio, 2008 por

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Cómo están mis amigos, dice la carta de Judas en sus primeros versículos. Judas siervo de Jesucristo, y hermano de Jacobo, a los llamados, santificados en Dios Padre y guardados en Jesucristo. Misericordia, paz y amor os sean multiplicados, Normalmente los autores de las diferentes epístolas acostumbraban a saludar a sus lectores de una forma parecida, deseándoles la paz del Señor o la sobreabundante bendición de Dios, era una manera de expresarles los buenos deseos del corazón.

Al parecer el pueblo Judío había adoptado una expresión parecida con el saludo conocido de “Shalom” que quiere decir paz, bienestar o bienvenido, y acostumbran a pronunciarlo tanto al llegar como al despedirse de alguien, pero también entre los cristianos de los primeros siglos hubo una frase muy difundida como saludo. “El Señor viene Pronto”, cortesía adecuada para alguien que estaba sufriendo persecución o martirio por causa de su fe; Era como decirle, ánimo, la agonía se acaba y viene el gozo prometido, y podríamos decir: “que palabras tan apropiadas”, porque expresarles deseos como el “Señor prospere tu cosecha”, o “conceda hijos a tu mujer” en momentos que solo interesan el final de un sufrimiento parecería un despropósito; pero saludar al que sufre con “El Señor viene pronto” era anunciarle que el alivio eterno estaba a las puertas.

Este era el sentido del saludo de Judas, Misericordia, paz y amor. La palabra misericordia figura en el mismo umbral de la epístola, pudo haber saludado con la “ley”, pero esta conducía indefectiblemente a la muerte; pudo haber saludado con la palabra “obras”, pero he aquí que esta conduciría a la cámara del terror; pero al saludar con “Misericordia” nos abre el camino hacia la Gracia, donde el que lo transita, hallará inmerecidas riquezas y favores de Dios. Porque el es rico en misericordia, y somos exhortados a acercarnos confiadamente hasta su trono de su Gracia para alcanzar misericordia y el oportuno socorro.

La segunda expresión del saludo es Paz, esta maravillosa palabra de solo tres letras, no tiene su efecto en el corazón del pecador irreverente, porque para el inicuo nunca podrá haber paz lo dice Isaías 57, sin embargo para el que confía en Cristo Jesús, ya no pesa sobre el ninguna condenación, por lo tanto al ser justificado se tiene la tan ansiada paz con Dios, una paz que el mundo no puede dar. Porque esa es la porción de los hijos de Dios. El tercer componente del saludo es la palabra amor, un lazo unificador entre los creyentes y su Señor, pero también unificador entre los componentes de una familia, y principalmente en la familia de Dios.

Uno de los principales mandamientos que Jesús dejó a los suyos fue justamente sobre el amor. Les dijo. “Un nuevo mandamiento os doy, que os améis los unos a los otros” “En esto conocerán los hombres que sois mis discípulos” Mi amable escucha, que en este día tu porción pueda llegar a ser estos tres regalos en Cristo Jesús. Misericordia, paz y amor. Caminemos este día tomados de la mano de Dios

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