10 Dracmas

Publicado en 31 mayo, 2011 por

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Ministrado en la Iglesia Independencia Nacional
Setiembre 2009
Dr. Rubén Díaz Jure

LAS 10 DRACMAS
Luc 15:8-10 “¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, barre la casa y busca con diligencia hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, y les dice: “Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido”. Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente”.

Hoy día, una mujer casada por lo general usa un anillo nupcial como señal que ya ha contraído matrimonio. Tradicionalmente es utilizado para comunicar a la sociedad, que es una mujer casada o comprometida y evitar de esta forma que otros hombres tengan alguna esperanza en conquistarla. En épocas pasadas lo varones miraban el anillo y ya sabían el estado civil de la mujer y se respetaba. EN TIEMPO DE JESÚS, no usaban anillos nupciales; La costumbre en Palestina era que la mujer utilizara una diadema, una colección de 10 monedas, posiblemente en ese tiempo esas 10 dracmas formaban parte de su dote. ESTAS MONEDAS SE COSÍAN COMO UN ADORNO EN SU VELO NUPCIAL EL DÍA DE SU BODA, y luego las mantenía pegadas al velo a la vista de todos. Lo utilizaba estando en la casa y también en público. Esta diadema, era la señal de su estado civil, pero, con un mayor significado que nuestro conocido anillo, cada una de esas monedas, representaban posiblemente una virtud de su persona, y de que ella mantenía fresca en su mente, esas virtudes que finalmente eran su adorno. Ningún hombre podía bromear o tratar de conquistarla, no podían coquetear con ellas. Ellas estaban casadas. Y al estar relacionada con su casamiento, tenía un valor sentimental muy grande. Si bien eran diez, la ausencia de una sola moneda, lo hacía incompleta, porque cada una, hablaba de su persona, que le faltara una, podía significar mucho. UNA MUJER SIN CUBRIRSE en ese entonces, era como llevar la etiqueta de “mala vida”. Una mujer casada que ha perdido su diadema, era como haber pedido alaguna de sus virtudes o haber sido infiel. Allí que comienza a tener un mayor significado esta pérdida de moneda en la parábola, porque si bien una dracma era el valor de un jornal de trabajo, aun así no explica totalmente el afán con que se la ha buscado.
DESARROLLO
I.- EL ACTO DE PERDER EN SI MISMO
Vs. 8 “¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma.
Nos detenemos en esta parte del texto para resaltar esta expresión. “SI PIERDE”. El Maestro en esta serie de 3 parábolas del cap. 15 de Lucas, remarca EL HECHO DE PERDER. Primeramente alguien que teniendo 100 ovejas, ha perdido una. Esta que nos toca ahora, una mujer poseedora de un conjunto de 10 monedas, se le extravía una de ellas, y finalmente, en la tercera parábola, el hombre pierde a su hijo menor. ¿QUIEN NO HA PERDIDO ALGO ALGUNA VEZ?. Llegar a la CASA y percatarse que ha perdido las llaves, o cuando tenga que PAGAR algo, se dé cuenta que ha perdido su billetera o su cartera. O que esté por ABORDAR el ómnibus y descubre que ha perdido el billete. Cuando sucede una cosa así, lo más común que sucede, es que inicie un repaso mental, “que ha estado haciendo en los últimos minutos”, ¿donde ha estado?, ¿donde pudo haberse extraviado?. Durante el cambio de ropa, al sentarse en el asiento del auto, al sacar algún objeto de la cartera, etc.
EN NUESTRO relato, por lo que viene después, uno puede notar que la mujer había perdido su moneda en su propia casa y EN UN MOMENTO DE OSCURIDAD. En este caso era una oscuridad del ambiente, pero como el relato tiene otro propósito, posiblemente este señalando una oscuridad diferente, una penumbra muy distinta y densa. CUANDO LA NOCHE LLEGA AL CORAZÓN. Y porqué no cuando la oscuridad se apodera de una iglesia. Una iglesia que ha perdido sus virtudes como el cap. 2 y 3 de apocalipsis que relata la carta a las 7 iglesias, remarcando sus virtudes, pero también las cosas que habían perdido.
¿QUIÉN NO HA PASADO POR ALGÚN MOMENTO DE OSCURIDAD EN SU VIDA?. PEDRO, en un momento de oscuridad en su interior, negó a su Maestro tres veces. El mismo PEDRO en Mateo 14:28 relata cuando la oscuridad de la duda, había inundado el interior de Pedro, el Pedro que estaba caminando sobre las aguas comenzó a hundirse. Mateo 17:20 cuenta los momentos en que la falta de fe, había oscurecido el corazón de sus discípulos, ellos perdieron la capacidad de obrar milagros, (porqué no pudimos? Por vuestra poca fe “habían perdido la fe”)
LO MISMO PUEDE SUCEDER CON NOSOTROS. Un momento de dudas, un momento de descuido, hemos desatendido nuestra comunión, y ha caído la noche en nuestros corazones, UNA AMISTAD INADECUADA, una mirada prohibida, UNA RELACIÓN QUE CONGELA EL CORAZÓN, un titubeo ante el pecado, alguien que este permitiendo que por una rendija de su vida penetre la oscuridad, inmediatamente va notar que ha perdido algo, UNA MONEDA SE HA EXTRAVIADO, el gozo, la paz de sentarnos a la mesa, se ha perdido el primer amor, se ha enfriado el corazón
II.- LUZ PARA ALUMBRAR
Vs.8 “¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara”.
TUVO QUE HABER ESTADO MUY OSCURO CUANDO PERDIÓ SU MONEDA, POR ESO NO LO HA NOTADO INMEDIATAMENTE, es decir en el momento de caer. Ella se percata por un acto de revisión. Pero, Lo que hace esta mujer, es digno de remarcar. Cuando descubre que una de sus monedas se ha extraviado, no queda lamentándose, ni invitó a otros a llorar con ella, TOMA LA DECISIÓN de ponerse a trabajar en su BUSQUEDA. ¿Qué necesito para encontrar lo que he perdido? PONER PUNTO FINAL AL MOMENTO DE OSCURIDAD. Ella encendió la lámpara. Nada se podrá encontrar sin luz. NADA puede reemplazar a la luz, Cuando en Hechos cap. 16 relata la historia de Pablo y Silas en Filipos, estaban encarcelados, encadenados, lastimados por los azotes, pero ellos en medio de la noche demostraron tener luz en el interior, cantaron y oraron alabando al Señor. Cuando el terremoto hizo su aparición y las puertas de la cárcel se abrieron y las cadenas se soltaron, el carcelero pensando que habían huido los presos, tomó su espada y se iba a quitar la vida, Pablo le dijo, no te hagas ningún daño, todos estamos aquí. El temblando pidió luz y temblando se puso de rodillas delante del apóstol. No hacía falta de la antorcha para que el supiera que estaba en tinieblas. SI ALGUNO ESTÁ EN UNA OSCURA NOCHE EN SU CORAZÓN. Nada podrás hacer si no dejas que la luz de Cristo te alumbre.
“LAMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO”.

III.- “BARRE” PARA ELIMINAR LO QUE DIFICULTA LA BUSQUEDA
Vs.8 “¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, barre la casa.
Luego de tener una visión clara, luego de poder considerar donde estaban puestos sus pies, notó que aun no era suficiente con encender la luz, una urgente necesidad había surgido como fruto de haber encendido la luz. Pudo notar la ENORME CANTIDAD DE BASURA que había en el interior. Era imposible encontrar lo que buscaba, entonces comienza a barrer para eliminar, lo que no era bueno. Cuando Jesús dijo al JOVEN RICO, anda vende todo lo que tienes y da a los pobres, y tendrás tesoros en los cielos y ven y sígueme. No estaba remarcando que las riquezas fueran malas en sí misma, sino que para ese joven en particular, era un estorbo muy grande. Como la basura que había encontrado la mujer al encender la luz. Cuanta gente ha perdido tanto en esta vida, en su vida espiritual, y no están dispuestos a eliminar la basura que estorba para encontrar la moneda perdida. Si en esta noche se encendiera la luz en tu corazón, que cosas hallarías, en eso que has pensado, eso dificulta tu comunión con Dios. No podrás encontrar la moneda perdida, si no eliminas de tu corazón. Marcos 10:46 cuando BARTIMEO, el ciego que había recibido la vista en manos de Jesús, escuchó que el Señor le estaba llamando, de un salto se puso en pie, y arrojando su capa, vino ante su presencia.
QUIERO resaltar que si LA LUZ TRANSFORMO LA CASA, LA LIMPIEZA AUN MAS. No te imaginas lo que sería tu vida o mi vida, si dejamos que la luz de la presencia de Dios, ilumine el corazón, y comencemos a sacar la basura del interior.

IV.- PUSO “DILIGENCIA” EN SU TAREA
¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, barre la casa y busca con diligencia hasta encontrarla
SU BÚSQUEDA NO HA SIDO SUPERFICIAL, para ella era importante encontrar lo perdido, todas las demás cosas perdieron valor y sentido para ella. Si tu perdida de comunión, no tiene tanto valor, si tu alma no tiene demasiado precio para ti. Nunca podrás encontrar lo que necesitas. En el original usa una expresión muy clara que da a entender que puso empeño en hacer brillar el piso hasta encontrar. Cada rincón, cada centímetro de su casa lo había examinado con diligencia.
LA MUJER ADULTERA. El Señor no dudo que la mujer estaba cargada de pecado, le preocupó también que los que la acusaban estaban peor y no se percataban, EL QUE DE VOSOTROS esté sin pecado. Examinaos a vosotros mismos para ver si estáis en la fe.
ELISEO Y LA SUNAMITA ¿TE VA BIEN A TI? 2 reyes 4:25-27 Partió, pues, y llegó al monte Carmelo, donde estaba el varón de Dios. Cuando el varón de Dios la vio de lejos, dijo a su criado Giezi: Ahí viene la sunamita. 26 Te ruego que vayas ahora corriendo a recibirla y le digas: “¿Te va bien a ti? ¿Les va bien a tu marido y a tu hijo?” Bien dijo ella. 27 Cuando llegó a donde estaba el varón de Dios en el monte, se asió de sus pies. Giezi se acercó para apartarla, pero el varón de Dios le dijo: Déjala, porque su alma está muy angustiada y Jehová me ha ocultado el motivo; no me lo ha revelado.
Lo que había perdido aquella mujer (La Sunamita) ocasionó una angustia tal, que no podía salir palabra alguna de su boca. ¡Qué pregunta oportuna hizo el profeta! ¿TE VA BIEN A TI?
A la mujer que había perdido una moneda de su diadema no le iba nada bien, estaba angustiada por la perdida, pero había iniciado la tarea de buscar “hasta encontrar”
SE ESTABA HACIENDO DE NOCHE, y ella reforzó su esfuerzo hasta encontrarla.
TERMINO CON ESTA PREGUNTA DEL PROFETA ¿TE VA BIEN A TI?
Mi amable oyente, si sientes que has perdido algo en tu vida, no des reposo a tu alma hasta encontrar nuevamente la comunión, y si notas que el Hijo de Dios no ocupa el centro de tu vida, no descanses hasta que el Señor no esté sentado en el trono de tu corazón.

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